Los 5 síntomas de anemia ferropénica más comunes

La anemia ferropénica es una de las deficiencias nutricionales más comunes en países desarrollados, afectando de un 3 a un 5% de la población general. Esta prevalencia es mayor en poblaciones frágiles como niños, embarazadas o personas del tercer mundo.

Pero, ¿qué es anemia ferropénica?, ¿cuáles son los síntomas?, ¿por qué se produce?

Principales síntomas de anemia ferropénica

La anemia ferropénica se produce cuando nuestro cuerpo no tiene suficiente cantidad de hierro para realizar las funciones en las que este interviene.

Dentro de estas funciones, la principal es la de participar en el transporte del oxígeno a las células. El hierro es necesario para producir hemoglobina, una proteína presente en los glóbulos rojos (componentes mayoritarios de la sangre) que permite el transporte de oxígeno. Sin oxígeno, nuestras células no pueden generar energía.

También interviene en numerosas reacciones que se producen en nuestro cuerpo, y eso explica que la sintomatología de la anemia ferropénica sea tan amplia.

Centrándonos en los síntomas de anemia más comunes tenemos fatiga, cefaleas, palidez del rostro, palpitaciones que dejan sin aliento y aspecto enfermizo. En niños se ha asociado con déficit de atención, disminución del rendimiento intelectual y, en general, alteraciones del comportamiento.

Síntomas anemia ferropénica

Población más afectada por el déficit de hierro

Para entender qué población tiene más riesgo de padecer algunos de los síntomas de anemia ferropénica debemos entender qué induce esa pérdida de hierro. Dejando a un lado enfermedades genéticas que impliquen una alteración del uso del hierro, distinguimos tres situaciones:

  • Pérdidas por sangrado: menstruación abundante y prolongada, o sangrado digestivo originado por diversas causas.
  • Aporte de hierro insuficiente: dietas con un bajo aporte calórico, poblaciones con acceso limitado a una dieta equilibrada o dietas vegetarianas mal planteadas.
  • Aumento de las necesidades: los 2 primeros años de vida, la adolescencia, el embarazo y la lactancia, son periodos en los que los requerimientos de hierro aumentan.

Por tanto, teniendo claros estos tres puntos, podemos prestar una atención especial a estas situaciones en las que resulta clave un aporte suficiente de hierro.

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Prevención y tratamiento de la anemia ferropénica

Ante todo debemos distinguir entre la prevención, basada fundamentalmente en la alimentación, y el tratamiento, que requiere de suplementación con hierro.

Prevención con la alimentación

Es importante que el hierro que ingerimos con la dieta sea «biodisponible» . Para que lo sea, dependerá de qué tipo de alimentos consumimos, de la cantidad de hierro que contienen, de cómo se combinan con otros alimentos y de nuestro estado nutricional. Para saber más sobre qué alimentos son buenas fuentes de hierro y cómo combinarlos, te dejo leer la entrada fuentes de hierro en la alimentación.

Tratamiento de la anemia

Para poder tratar y reducir los síntomas de anemia, el primer paso es determinar su origen. Por ejemplo, si se trata de una anemia debida a un sangrado excesivo durante la menstruación (algo que no podemos modular, salvo con anticonceptivos orales), será necesario tratar con suplementos farmacológicos. Pero por ejemplo, si la anemia es debida a un trastorno digestivo, será fundamental detectar su origen para atajar la causa y prevenir que la falta de hierro vuelva a producirse.

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